Actualizado: 5 de septiembre de 2008
Hace poco menos de 15 años la precaria situación financiera de Porsche lo ponía en peligro de llevarlo
a la bancarrota en cualquier momento. El año pasado, esa misma empresa adquirió el 31% de las acciones
del Grupo Volkswagen, una de las corporaciones más grandes del mundo.
¿Qué pasó para que la marca de Stuttgart lograra este milagro financiero?
A inicios de los años noventa Porsche sólo conocía de números rojos en sus cuentas. Los exclusivos pero
carísimos 911 no cubrían los gastos y el peligro de desaparecer se hacía cada vez más latente. Sin embargo
llegó a la presidencia Wendelin Wiedeking con ideas innovadoras que harían que la marca no solo saliera del
hoyo, sino que lograría ventas nunca antes pensadas y una posición en el mercado que le aseguraría una
larga vida.
Ante grandes problemas, grandes soluciones. Porsche hizo algo muy simple aunque al principio pareciera
un sacrilegio para sus más fervientes fanáticos: fabricar autos más asequibles.
En 1996 empezó con el Boxster, una versión más juvenil del 911 y que le dio buenos resultados económicos.
Sin embargo el gran salto la realizó en el 2002 cuando presentó el Cayenne en medio del floresciente mercado
de las todoterreno de calle (SUV).
Era la primera vez en sus entonces 48 años de historia que vendían camionetas, aprovechando la histórica
asociación que mantiene con Volkswagen para el desarrollo y producción de sus vehículos (Ferdinand Porsche
fue el creador del primer Escarabajo, y los primeros Porsches tenían el motor de la casa de Wolfsburgo).
La experiencia de contar con una camioneta fabricada por una de las principales marcas de deportivos del
mundo hizo que fuera un espectacular éxito en ventas. Al día de hoy se vendieron más de 200 mil
Cayennes (más que cualquier otro 911) convirtiéndose en el caballo de batalla de la marca.
Otra clave del éxito es que a pesar de vender coches más baratos Porsche nunca dejó de lado el conservar su
estatus de creador de superautos únicos con la presentación de otro modelo, más deportivo pero igual de
asequible: el Cayman.
La combinación de exclusividad y precios no tan altos ha hecho que la economía de la marca alemana resurgiera,
hasta tal punto de alcanzar un estatus de bonanza actual que le permitió en el 2007 comprar el 31% de las
acciones del grupo Volkswagen, cuya producción de automóviles es 30 veces mayor. Las vueltas que da la vida.
Curiosidades del destino, con la compra de parte de Volkswagen Porsche se convierte en dueño de una porción
de uno de sus principales competidores: Audi, otro fabricante de hermosos deportivos y de una SUV que pelea
directamente con el Cayenne, el Q7.
Una historia para tomar como ejemplo.
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