Actualizado: 14 de junio de 2008

Mercedes W196
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En 1954 regresan las "flechas de plata" a las pistas, esta vez sólo de parte de Mercedes. Con el
color de la carrocería similar a los modelos de la pre-guerra, dominó ampliamente el campeonato
a bordo del extraordinario Juan Manuel Fangio. Los W196 de 8 cilindros y 2.5 litros dejaron
atrás a los Ferrari y Maserati, ganando 5 de las 7 carreras que disputaron: entre ellas el GP de
Alemania que revivió entre los aficionados la gloria de la pre-guerra.
En 1955 la historia fue similar. Juan Manuel Fangio y Stirling Moss volvieron a dominar a
voluntad, ganando 5 de los 6 GPs, que hizo que el argentino lograra el tricampeonato.
Lamentablemente el éxito duró poco tiempo. En las 24 Horas de Le Mans de 1955, la
flecha plateada de Pierre Levegh chocó con el Austin Healey de Lance Macklin, estrellándose
contra la tribuna principal matándose él y 80 personas más, en lo que significó en la mayor
tragedia en la historia del automovilismo. Después Mercedes anunció que dejaría las competencias
de la Fórmula 1, sentencia que duró más de 40 años. Era el fin de la segunda generación, muy
corta, pero tan o más ganadora que la primera.

McLaren MP4/14
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En 1997, más por motivos comerciales que por deportivos, los autos McLaren de Fórmula 1
(impulsados por motores Mercedes) retomaron la estirpe. Los éxitos de 1998 y 1999 con Mika
Hakkinen en el volante revivieron la gloria de antaño, pero no duró más que ese tiempo. El
rendimiento de los autos anglo-alemanes decayó ante Ferrari, algo impensado en las dos
generaciones anteriores. A pesar de ello, siempre se recordarán a estas máquinas como una de las
máximas leyendas de la historia del automovilismo: sinónimo de belleza, tecnología, éxito,
grandes pilotos y sobretodo, excelencia.
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