Actualizado: 14 de junio de 2008
Ferdinand Porsche nació en Maffersdorf (hoy República Checa), el 3 de setiembre el 1875. Hijo de
Anton Porsche y Anna Ehrlich, fue el tercero de cinco hermanos. Al fallecer su hermano mayor,
Ferdinand debía encargarse del oficio paterno de la hojalatería, pero gracias a su madre pudo
estudiar por las tardes en la Escuela Técnica Imperial de Reichenberg.
Con la autorización del
padre viajó a Viena para seguir estudiando; y de paso consiguió un empleo como practicante en la
Sociedad de Electricidad Bela Egger S.A. (después sería la Brown-Boveri).
En Viena, ingresó a la Universidad Tecnológica como estudiante a tiempo parcial. Allí adquirío
todos los conocimientos mecánicos que necesitaba y se alistó para enfrentar el mundo teniendo
apenas 18 años. Empezando desde lo más bajo, subió rápidamente posiciones con mucho sacrificio y
extraordinario talento hasta ubicarse como jefe del departamento de ensayos y primer asistente
de la sección de Cálculo de Costos cuando tenía 22 años.
Entre 1905 y 1923 fue el responsable del diseño de automóviles del fabricante Austro-Daimler.
Más adelante trabajó para la casa Daimler en Stuttgart, Alemania, unida a Benz en 1926. Luego se
independizó y fundó su propia casa de diseño en Stuttgart.
En 1934, en el apogeo del nazismo, Adolf Hitler hizo un concurso entre los fabricantes alemanes para construir un
automóvil para el uso popular: barato, veloz y fiable. Porsche ganó el concurso y junto con su
hijo diseñaron un coche que tenía motor trasero y una extraña figura: había nacido el famoso
Volkswagen Escarabajo, el denominado auto del siglo XX.
Pero las relaciones de Porsche con la Alemania nazi no terminó ahí. Durante la Segunda Guerra
Mundial su fábrica trabajó en el diseño y desarrollo de los temibles tanques Tiger, Pantera y
Elefant (el tanque más grande de la guerra), y otros vehículos militares para el ejército.
Derrotada Alemania y caido el terror nazi, Porsche fue capturado y juzgado por crímenes de
guerra en 1945, de los cuales salió absuelto. Regresó a Stuttgart y llevó una vida tranquila
hasta su muerte, el 30 de enero de 1951.
Paradójicamente, a partir de su muerte la marca Porsche, a cargo de su hijo, empezaría a hacerse
famosa por sus autos deportivos.
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